El reto: Construir una política integral de desarrollo económico

Por Manuel Fernández Ariza

Presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Barranquilla

El Caribe BIZ FORUM 2021 nos dejó como gran conclusión general, el gran potencial de articular y poner en marcha una estrategia público-privada, impulsada desde lo local, orientada a fortalecer el sistema empresarial en productividad, sofisticación e innovación y orientación hacia la exportación.

Fortalecer nuestro tejido empresarial es el camino que nos puede llevar a recuperar y a incrementar el empleo, mejorar el ingreso de los hogares, generar bienestar social y reducir la pobreza que creció durante la pandemia.

Los diagnósticos presentados en el foro empresarial donde convergen los sectores productivos, la academia y el gobierno para conocer las tendencias mundiales que favorezcan el proceso de transformación de nuestro territorio, mostraron el rezago que tenemos en esos aspectos en relación con naciones de América, Europa y Asia.

Estamos en mora de cerrar esas brechas en cuanto al país frente al escenario internacional y también a nivel regional. No en vano el Banco Mundial acaba de recordarnos que Colombia es una de las naciones más desiguales del mundo con un GINI de 0.53. El agravante de ello es que aquí las desigualdades se dan por estratos socioeconómicos y por regiones. Ante esa realidad el reto está en cómo desarrollar productivamente el 93% del territorio nacional, y equilibrar la distribución geografica de la producción de los bienes y servicios y de las exportaciones, que hoy se concentra en el 7% del territorio nacional.

El crecimiento económico sostenido de un país obedece a una mezcla de factores exógenos y políticas públicas y a una movilización de factores de producción hacia industrias sofisticadas, más allá de las ventajas comparativas; orientación a las exportaciones, y adaptación a la competencia local e internacional. Siendo así, las políticas estándar de crecimiento económico deben apuntar a solucionar fallos de mercado y externalidades negativas, pero también enfocarse en sectores sofisticados con I+D, disponiendo para ello del capital de riesgo necesario. El sector público nacional y local tiene un papel protagónico en el desarrollo productivo del tejido empresarial.

Manuel Fernández, Presidente de la Cámara de Comercio de Barranquilla, durante su presentación en el Caribe BIZ Forum 2021

Tenemos que cambiar el modelo

Corea del Sur lo demuestra. Hoy es el segundo país en el mundo que más invierte en Innovación, Investigación y Desarrollo. Además, ha hecho de la educación su principal factor de producción y de movilidad y equidad social, al igual que de la cultura de la responsabilidad, integralidad y trabajo arduo, un valor diferencial.

El trasfondo de su fantástica evolución, luego de que la guerra los dejará en pobreza extrema, fueron políticas nacionales continuadas y consistentes, con la estabilidad de los funcionarios públicos incluida; la alta eficiencia de su talento humano; el ahorro generalizado; y la obsesión por exportar e internacionalizar su economía y su sociedad.

A diferencia de Corea del Sur, en Colombia no hemos podido cerrar la brecha de ingresos con Estados Unidos porque hemos ampliado la tecnológica y nuestra inserción en las cadenas globales de valor es limitada. Requerimos atraer conocimiento, lograr conexiones de empresas y mercados, poner en marcha un ecosistema para la adopción de tecnologías, y dar mayores facilidades para el comercio exterior y la inversión privada.

En la tarea que tenemos por delante para transformar radicalmente nuestra realidad económica, debemos, además, propiciar el movilizar la diáspora para fines productivos, entendiendo que es una medida costo-efectiva, y para ello hay que eliminar las barreras que imponemos para la homologación de títulos y los visados, y atraer empresas que incorporen conocimiento.

E igualmente redoblar los esfuerzos para vincular inversión extranjera que aporte conocimiento, potenciar las zonas francas y el Plan Vallejo para la relocalización de empresas en las costas, reducir los costos de transacción y los aranceles, mejorar las condiciones de acceso a los mercados y la cadena logística, y simplificar los trámites aduaneros. Esa es una tarea que recae fundamentalmente en el sector público. Entre tanto, las empresas deben repensar sus planes estratégicos de internacionalización y de adquisiciones.

Roberto Rumie, Presidente de la Junta Directiva de la Cámara de Comercio durante la instalación del Foro Caribe BIZ 2021

El crecimiento económico debe surgir de las regiones

Si Corea nos devela como nación las razones de su resurgimiento de las cenizas, el País Vasco nos marca un camino con enfoque regional aprovechando el potencial que tenemos y reconociendo las particularidades de nuestro contexto. Los vascos entendieron que las estrategias de especialización inteligente son también estrategias regionales que se basan en priorizar inversiones en I + D para impulsar la transformación estructural en la economía, apoyando el emprendimiento y los procesos de participación entre empresas, universidades y otros actores.

Desde esa base, primero crearon, en los años 80´s, una nueva administración regional y luego hicieron una reestructuración industrial tras la crisis económica. En los 90´s, impulsaron la estrategia de clústeres, se enfocaron en mejorar la eficiencia de la industria, y fomentaron la diversificación e internacionalización. Desde la primera década de este siglo se concentraron en la diversificación impulsada por la ciencia y la innovación.

Para aumentar la productividad hay que ir más allá de las también necesarias mejoras en la justicia, educación básica, infraestructura. Es necesario trabajar en políticas industriales modernas que le apuesten a la diversificación y sofisticación del aparato productivo. La carencia de esas políticas explica que en Colombia el rezago de productividad se dé porque muchos sectores tienen brechas demasiado amplias en relación con las de otros países.

El alcalde de Barranquilla, Jaime Pumarejo, en el panel «Barranquilla Futuro» moderado por el Presidente Ejecutivo de la Cámara de Comercio, Manuel Fernández

Sin seguridad jurídica no habrá desarrollo empresarial

Los planes de desarrollo de los gobiernos y la política pública deben tener un enfoque regional. La realidad que vivimos en el sector minero-energético del Caribe demuestra lo urgente de cumplir con esas premisas básicas.

El gobierno nacional ha reiterado que la política minero-energética del país está enfocada en cobertura y confiabilidad; eficiencia y competitividad, traducida en menores costos; y sostenibilidad y diversificación de fuentes energéticas. Y fundamenta su apuesta en la transición hacia la generación con fuentes renovables. 

Visto así, los propósitos no admiten discusión. Sin embargo, las enseñanzas que nos dejan las experiencias de Europa en su transición energética, nos obligan a detener la mirada sobre lo que allí ha sucedido y a revisar nuestro camino en ese sentido para no cometer sus errores. Los problemas no provienen de las renovables en sí, sino de la manera en que se fomentan. El quid del asunto no es el modelo hacia el que nos dirigimos, en línea con el que avanza a nivel global, sino del modo de implementarlo. Y dentro lo que se haga debe prevalecer la convicción de que el suministro de energía de un país industrializado debe ser regular, digno de confianza y, sobre todo, económico.

Es claro entonces que el buen funcionamiento de un sistema eléctrico depende de la suficiencia y confiabilidad en su abastecimiento. Pero para ello se requiere estabilidad regulatoria y jurídica y ahí es donde surgen las preocupaciones en el sistema empresarial asociado al parque térmico que ha sido el soporte que le ha evitado al país sufrir nuevamente los racionamientos de los años 90. La ambivalencia es notoria porque ante una mayor demanda de energía se reconoce la importancia de las termoeléctricas, pero al mismo tiempo no se están dando las garantías suficientes para incentivar nuevas inversiones en este sector.

Esta región fue la principal protagonista de una primera transición energética a mediados de la década de los 90´s con la implementación del soporte térmico del país después del apagón. El gran beneficio que ello nos dejó fue un parque de termoeléctricas que es vital para garantizar la estabilidad en el suministro de energía. Por ello, en la Hoja de Ruta de la Misión de Transformación Energética se debe garantizar la permanencia de los sistemas térmicos actualmente en operación, como quiera que el país no está en capacidad de prescindir de ninguno de sus activos de generación de energía y requiere de todos los proyectos que se encuentran en construcción para evitar un déficit de energía a corto plazo o mediano plazo.

Esa misma seguridad jurídica se requiere también para la industria del carbón. En el Caribe BIZ FORUM 2021 quedó claro que el mundo va a seguir demandando carbón y que el papel del producido en Colombia es fundamental para atender esa necesidad. Siendo así, es inaplazable eliminar las barreras normativas y de otro tipo que están minando la capacidad de nuestras mineras del César y la Guajira de seguir extrayendo el mineral de manera más sostenible y competitiva. El reclamo en tal sentido se valida no solo porque el carbón es clave en la transición equilibrada a otras fuentes de energía, sino también porque ésta debe ser justa con las empresas que están en esta industria y con las comunidades donde se localiza esa riqueza. Entendamos que el carbón sigue siendo un medio para generar desarrollo económico y bienestar social. A partir de ahí hagamos que el debate sobre cómo hacer la transición energética también gire alrededor de los atributos del carbón, que es además insumo para la producción de hidrógeno azul y sobre nuestro derecho a elegir qué tipo de energía es compatible con nuestras posibilidades económicas.

La gobernadora del Atlántico, Elsa Noguera, habló en el Foro Caribe BIZ 2021 de las ventajas competitivas en el departamento

Agenda para el nuevo gobierno

La formulación y la gestión para la puesta en marcha de la política integral de desarrollo económico y los ajustes estructurales que debemos hacer en el modelo productivo que requerimos para el país y para la Región Caribe, tenemos que liderarlo desde nuestro territorio. Por las riquezas naturales que tenemos y por las que hemos construido. Por el camino que hemos transitado en Barranquilla y el Atlántico, que comenzó con el saneamiento de las finanzas públicas como fundamento de los cambios positivos que estamos experimentando en la calidad de vida. Por la solidez de nuestra sinergia pública y privada. Por el potencial que tenemos a futuro. Y por la visión de largo plazo que nos trazamos, que hemos venido haciendo realidad, y que seguimos ampliando.

Tenemos razones para ser protagonistas de la necesaria transformación del país en los aspectos recogidos en estas conclusiones del Caribe BIZ FORUM 2021. Para ello requerimos conquistar espacios en los escenarios de la toma de decisiones que tienen que ver con la hoja de ruta aquí consignada. El Poder de los Cambios, debemos usarlo para ello desde este territorio que ha hecho de la confianza basada en el buen camino que recorremos, nuestro mayor activo. En la Cámara de Comercio de Barranquilla estamos comprometidos con ello. El tiempo electoral en el que estamos ahora  es  la ocasión perfecta para reflexionar sobre esta estrategia de  transformación productiva.

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